Soft skills post Covid

Aprender, desaprender y reaprender compartiendo habilidades entre generaciones.

Desde el inicio del Covid, el desempleo a nivel mundial aumentó y las ofertas de trabajo disminuyeron considerablemente en el mundo. Según el Economic Tracker, el volumen de ofertas de trabajo en plataformas digitales o “job postings” en Estados Unidos a julio 10, 2020 disminuyó en 23.5% comparado con enero 2020.

Haciendo una revisión en LinkedIn de los principales empleadores, job postings y perfiles actualizados al 20 de julio de 2020 en la región, las posiciones y habilidades duras más buscadas en esta recesión son las vinculadas a tecnología, ingeniería de software, ciencia de datos, desarrollo de negocios, ventas, marketing digital, entre otros.

De acuerdo a un artículo del MIT Sloan Management Review, a junio 2020, si bien los job postings de posiciones en ciencia de datos y analítica habían declinado, lo habían hecho a una velocidad menor que otras ocupaciones. La industria financiera y de seguros es la que más ha demandado estas posiciones.

Hoy las empresas tienen una necesidad imperativa vinculada a la sostenibilidad del negocio: Recuperar sus ventas. Para lograr esto, es indispensable contar con las posiciones y las habilidades duras mencionadas arriba. Pero es, sobretodo, ante una crisis cuando se hace imperativa la necesidad de acompañarlas de las habilidades blandas que serán finalmente las que definirán a un trabajador exitoso.

Un ejemplo reciente de esto es el de una empresa líder regional, que descubrió, ante la crisis del Covid, que algunos de sus ejecutivos más destacados de la organización, y fichados como los sucesores de los C-levels, no tuvieron las habilidades blandas necesarias para liderar bajo la coyuntura, y por tanto fueron descartados de la lista. La presión de una crisis le ha servido a esta organización para descubrir, tempranamente, las habilidades blandas que definirán el éxito o fracaso de estos ejecutivos como los futuros líderes de la empresa.

Las habilidades blandas o “soft skills”

De acuerdo a Mckinsey las habilidades blandas son aquellas que permiten que una persona pueda interactuar de forma efectiva y armoniosa con otros. Estas habilidades son claves y pueden impactar de forma importante la cultura organizacional, los modelos mentales, el liderazgo, actitudes y comportamientos. Las habilidades blandas encajan en estas categorías: comunicación y negociación, empatía y habilidades interpersonales, liderazgo y gestión, emprendimiento e iniciativa, adaptabilidad y aprendizaje constante, compartir conocimiento y habilidades de entrenamiento.

Sin embargo, estas habilidades blandas son muy variadas en todas las personas, ya que están relacionadas a las experiencias, personalidad y hasta formación, únicos en cada uno. Si bien no se puede generalizar y es cierto que cada persona tiene su propio set de habilidades; se pueden encontrar habilidades recurrentes que priman en cada generación; características adquiridas como producto de la era en la que le tocó a cada generación, crecer y desarrollarse. Por tanto, acercar las generaciones, incentivar su relacionamiento buscando la transferencia de estas habilidades, es una forma de fortalecerse rápidamente como organización y poder lidiar mejor con la crisis como la que vivimos; así como las futuras.

Millennials y X: el éxito de complementar generaciones

En base al ejercicio de una empresa de servicios profesionales, se identificaron habilidades blandas más prevalentes por grupo etario/generación. Y vemos cómo estas se complementan, y potencian entre sí. En cuanto a los millennials pudimos identificar su flexibilidad para el trabajo remoto e iniciativa para resolver problemas ágilmente. Pero esto no es suficiente sin la capacidad de liderazgo, sentido de urgencia y responsabilidad del X. Del X la estructura y resiliencia producto de una era más formal. Estas son clave, pero mucho más productivas si se las complementa con el aprendizaje continuo y la capacidad de auto-entrenamiento del millenial.

De los millennials, rescatamos su necesidad de encontrar un sentido de propósito en su trabajo. Pero esto no logrará objetivos, sin la perseverancia y el foco en resultados adquiridos por los X como resultado de su experiencia con los ciclos de recesión y crisis pasadas. Esto último, indispensable en un momento donde toca abordar retos titánicos, como el de reconstruir la economía y fortalecer la primera línea en las empresas de forma sostenible.

Para promover esta transferencia de habilidades, las empresas pueden inventariar y organizar las habilidades blandas como en el ejemplo anterior, organizar grupos de mentoría intergeneracional, y así fomentar un espacio donde los trabajadores puedan alternar fuera de sus equipos y jerarquías. Este es un esquema que fomenta la colaboración, algo que se ha hecho muy evidente durante el Covid. Esta iniciativa también puede hacerse de manera ágil, low cost, y digital con soluciones en la nube, o sencillamente creando foros digitales de conversación guiada.

Es en los momentos más difíciles cuando se ve el verdadero carácter de las personas, o sea los “soft skills” que normalmente son más difíciles de detectar. Y surge la oportunidad de jugar el juego de maneras distintas y de agilizar los procesos de cambio que muchas veces a las organizaciones tradicionales les cuesta mucho implementar. Hoy estas se están viendo más abiertas a plantearse salidas fuera de la caja y acoger el cambio. Según John Maxwell, autor de varios libros sobre liderazgo, el proceso de aprender, desaprender y reaprender es esencial en el éxito de las personas y de las organizaciones.

Artículo publicado en Revista Cosas el 7 de Agosto de 2020.